España tiene muchos entresijos negros, mucho de qué avergonzarse y mucho que ocultar.

 

El exterminio sistemático al que se somete a los galgos, al acabar la temporada de caza, es sin duda algo de lo que nadie puede sentirse orgulloso.

 

Es tristemente normal ver en algunas zonas de España donde es común la caza con galgo como: Andalucía, Castilla-la Mancha, Castilla-León… galgos colgados de árboles, formando parte de un macabro paisaje, o abandonados, vagando por carreteras y montes, en el mejor de los casos.

Cada año matan y abandonan unos 50.000 galgos, según las asociaciones defensoras de estos animales.

Los galgueros tienen una cruel manera de castigar al galgo que ya no sirve para cazar, por viejo o lesionado y no correr tras la liebre.

La práctica más habitual es colgarlos con las patitas traseras apenas tocando el suelo, por lo que el perro patalea y parece que “toque el piano” o “escriba a máquina”, tienen una muerte agónica que puede durar varios minutos.

Estos títulos se los han inventado ellos, con su ingenio galguero para nombrar las maneras de acabar con la vida del “mal galgo”.

Un mal galgo no vale el precio de una bala.

Los galgueros hablan de leyenda urbana cuando las Protectoras denuncian ahorcamientos y otras formas sádicas de dar muerte a los galgos.

Es una maldición nacer galgo en España.

No hay nada noble en obligar a un animal a correr, acorralar y matar a otro animal.

Y tiene mucho de canalla torturar, ahorcar, quemar, descoyuntar a golpes, arrojar a un pozo seco con un palo atravesado en el hocico para que muera de hambre, a ese perro que ha permanecido en un zulo, aterrorizado día tras día, exhausto, junto a otras víctimas de la caza, como él, comiendo mendrugos de pan esperando su final.
Para dar a conocer la terrible vida de estos animales waggingtale films en colaboración con SOS GALGOS han presentado “Febrero, el miedo de los galgos”, un documental que muestra la trágica realidad del galgo en España.

Nos acerca a la máxima expresión de horror y vileza de las atroces formas empleadas para deshacerse de estos perros que son tratados como meros objetos, cuya corta vida “útil” les cuesta mucho sufrimiento y dolor.

El galgo es un perro noble, fiel, con una gran sensibilidad y porte exquisito.

Que a pesar de la creencia popular no necesita demasiado espacio para vivir, se adaptan perfectamente a un piso, tienen una personalidad muy parecida al gato.
El galgo es como cualquier otro perro, necesita sociabilización. Extremadamente cariñosos y tranquilos.

Pueden llegar a dormir hasta 16 horas al día, sin moverse.

Ningún ser sintiente merece ser tratado como una herramienta que es deshechada a los dos o tres años, cuando apenas ha empezado a vivir.

Erradiquemos esta barbarie y que las imágenes desoladoras de los galgos ahorcados de árboles, pasen a formar parte de un pasado muy oscuro de este país.”

 

(Artículo propiedad de Associació Essència Animal).

En la foto podemos ver a Zeus y Hera, dos galgos maltratados y abandonados en un pueblo de Sevilla, rescatados por Mari Carmen Vazquez y acogidos por el Santuario de Cervelló ( Barcelona ). Actualmente viviendo felices en Catalunya, adoptados respectivamente por Ariadna y Anna.